
Scottish Shortbread
Galleta tradicional escocesa, conocida por su textura desmenuzable y su sabor intenso a mantequilla.
Ingredientes principales
Receta
Coste total estimado para 30 personnes: 3,80 € — precios medios indicativos
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- 375 g harina de trigo
- 250 g mantequilla sin sal
- 125 g azúcar
- 1 pizca(s) sal
Instrucciones
- 1Precalentar el horno a 160 °C (325 °F) y forrar una bandeja de horno con papel de hornear.
- 2Batir la mantequilla y el azúcar en un bol hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.
- 3Incorporar la harina, la sémola y la sal a la mezcla de mantequilla y azúcar, hasta formar una masa arenosa.
- 4Formar una bola con la masa y extenderla sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un grosor de aproximadamente 1 cm.
- 5Cortar la masa en rectángulos o formas según su preferencia y pinchar ligeramente con un tenedor.
- 6Hornear durante unos 20-25 minutos, o hasta que los bordes estén dorados.
- 7Dejar enfriar sobre una rejilla antes de degustar.
Sobre este plato
El Scottish shortbread es una galleta tradicional escocesa, conocida por su textura desmenuzable y su sabor intenso a mantequilla. Originaria de Escocia, se remonta a la Edad Media, cuando se preparaba con ingredientes sencillos como harina, mantequilla y azúcar. Su receta ha evolucionado a lo largo de los siglos, pero el shortbread conserva su esencia clásica: una masa gruesa, a menudo cortada en formas redondas, en dedos o en triángulos. Uno de los secretos de su textura ligera y crujiente reside en la calidad de la mantequilla utilizada y en el delicado proceso de mezcla. Servido tradicionalmente en fiestas, celebraciones o simplemente como tentempié, el Scottish shortbread es un verdadero símbolo de la repostería escocesa, apreciado por su sencillez y su delicioso sabor.
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Valoraciones y opiniones
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