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Soufflé au fromage aérien servi dans un ramequin à la croûte dorée

Soufflé au fromage

Suflé de queso

Cocina francesa

Suflé preparado a base de bechamel de queso y claras de huevo montadas.

Etiquetas:

Ingredientes principales

Queso
Huevo
Mantequilla
Leche
Harina de trigo

Receta

30 min Medio1,01 € / porción

Coste total estimado para 6 personnes: 6,07 €precios medios indicativos

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Porciones
6 personnes

Ingredientes

  • 400 ml leche
  • 60 g mantequilla sin sal
  • 60 g harina de trigo
  • 5 huevo(s)
  • 120 g comté
  • 1 pizca sal
  • 1 pizca pimienta
  • nuez moscada

Instrucciones

Preparación de la base del suflé:

  1. 1En una cacerola, derretir la mantequilla a fuego medio.
  2. 2Añadir la harina y remover durante 2 a 3 minutos.
  3. 3Añadir progresivamente la leche removiendo constantemente hasta que la salsa espese.
  4. 4Añadir la nuez moscada rallada, la sal y la pimienta.
  5. 5Retirar la cacerola del fuego y dejar enfriar durante 5 minutos.
  6. 6Separar las yemas de las claras.
  7. 7Añadir las yemas y el queso rallado a la salsa y mezclar bien.
  8. 8Montar las claras a punto de nieve firme con una pizca de sal.
  9. 9Incorporar delicadamente las claras a la preparación de queso con una espátula.

Cocción del suflé de queso:

  1. 10Precalentar el horno a 180 °C.
  2. 11Untar el molde para suflé o los ramequines con mantequilla y un poco de harina.
  3. 12Verter la preparación en el molde.
  4. 13Hornear durante 30 a 35 minutos, o hasta que el suflé esté dorado e inflado.
  5. 14Servir inmediatamente para evitar que el suflé se baje.

Sobre este plato

El suflé de queso es un plato francés elegante, célebre por su textura ligera y aireada. Elaborado a partir de una base de bechamel enriquecida con yemas de huevo y queso finamente rallado, generalmente gruyère o emmental, el secreto de su ligereza reside en las claras de huevo montadas a punto de nieve firme que se incorporan delicadamente. Esta preparación se vierte después en un ramequín previamente untado con mantequilla y enharinado, y se hornea hasta que sube y adquiere un bonito color dorado. Cuando está perfectamente elaborado, el suflé presenta un exterior crujiente y un interior untuoso y delicadamente aromatizado con queso. Sin embargo, su majestuosa elevación es efímera; debe degustarse inmediatamente al salir del horno para apreciar plenamente su esplendor. Es un verdadero testimonio del encanto de la cocina francesa y del arte de la repostería salada.

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